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Cuando llega el frío y acortan los días los rosales dejan de crecer y entran en un estado de reposo vegetativo. Este momento es el tiempo ideal para realizar la poda, ya que podremos manipularlos y cortar las ramas sin causarles daño. En los rosales trepadores aprovechamos este periodo de latencia para orientar el crecimiento de las ramas y eliminar la madera vieja, dañada o mal situada. El objetivo es controlar la altura de la planta y estimular el brote y desarrollo de ramas floríferas.

Hay quien siente cierta inquietud a la hora de podar, pero con la poda consigues una planta más vigorosa. Esta práctica es muy positiva para el arbusto, ya que fomenta el nuevo crecimiento, elimina la madera vieja y muerta, y ayuda a dar forma. Además, reduce el riesgo de enfermedades fúngicas, como oidio o yema, ya que permite que el aire circule mejor entre las ramas.

Época de poda de los rosales trepadores

Los rosales trepadores pueden a finales de invierno. El mejor tiempo para hacerlo es pocos días antes de la primavera, entre finales de febrero y principios de marzo. Es importante que haya pasado el riesgo de heladas, por lo que el momento preciso dependerá del clima de la región donde se cultive. Esto se debe a que la poda estimula el crecimiento de la planta y la formación de nuevas gemas que pueden morir si viene una helada fuerte.

Si llegara a suceder que, después de podado el rosal, éste se viera afectado por una helada inesperada, no hay que temer por que la planta muera. Quizás se pierde algún brote tierno, pero los rosales son plantas rústicas capaces de soportar fríos intensos.

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Como guiar los rosales trepadores

Para que nuestros rosales produzcan muchas rosas debemos conocer su hábito de crecimiento y floración. En el caso de los trepadores, se distinguen dos tipos de tallos:

· Tallos principales: brotan de tierra y son ramas largas y fuertes.
· Tallos secundarias: brotan de un tallo principal y suelen ser más cortas y flexibles. Son estas ramas las que producirán flores.

Las ramas principales de un rosal trepador se forman en la raíz, por lo que se ven brotar desde el suelo. El primer año sólo crecen en longitud, sin apenas formar ramas laterales, por lo que no suelen florecer con abundancia. Es posible que en este primer año den alguna flor en el extremo, pero no hay que esperar mucho más. Serán las ramas laterales las que florezcan, pero eso ya será a partir del segundo año. La primera temporada debes centrarte en guiar bien las tallos largos porque, al siguiente, tenga de muchas ramas secundarias y, con ellas, muchas flores.

Las tallos secundarios de un rosal trepador se forman a lo largo de un tallo principal y son los que producen rosas. El desarrollo de estas ramas secundarias se ve favorecido si la principal está en posición horizontal. Conviene, por tanto, tomar cada una de los tallos principales y doblar hasta dejarlos lo más horizontalmente posible.

Formación de un rosal trepador y ligado a un soporte

Aunque se llamen «trepadores», el rosales no se sujetan por sí mismos a un muro o una columna, necesitan un apoyo a que atarlos para que se mantengan en alto. Para el efecto puedes utilizar una celosía, una valla metálica o unos alambres clavados en la pared.

Las primeras temporadas deja crecer las ramas principales hasta la altura que te interese. No tendrás una gran floración, pero el principal es darle la estructura adecuada, de tres o cinco ramas principales. Incluso siete si quieres cubrir un muro muy grande. Dobla cuidadosamente estas ramas para extenderlo más horizontalmente posible desde la base (no deben cruzar) y fija la foto a un soporte. Los cables tensados ​​son un buen sistema de sujeción para los rosales trepadores. La posición horizontal de los tallos principales estimulará la aparición de nuevas ramas en las yemas axilares. Estos brotes crecerán generalmente en posición vertical y producirán flores.

Como podar un rosal trepador o trepador

A partir del segundo año es cuando el rosal ya tendrá una floración considerable, sobre todo si se le ha dado la forma adecuada y sus ramas principales están guiadas en posición horizontal. Cuando llegue el momento, se puede acortar la longitud de las ramas secundarias de manera que queden dos o tres yemas en cada una de ellas. De estos yemas, la temporada siguiente, se formarán nuevas ramas que en sus extremos darán más rosas.

Los tallos principales sólo se cortan cuando envejecen y dejan de producir ramas secundarias. Se nota que se vuelven leñosos, de color marrón y agrietados. Por debajo no producen ramas secundarias y sólo dan flores en la parte más alta. Como casi todos los años brota desde la base alguna nueva tallo principal y lo ideal es mantener una estructura de entre 3 y 7 tallos principales, puedes aprovechar para rejuvenecer el rosal y cortar otro que haya envejecido y no sea productivo. Cuando decidas eliminar de estas ramas, se deben cortar casi a ras de suelo.

Fuente: Jardineros Profesionales