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Hay que abonar tanto las plantas como el césped antes de que empiecen a crecer. Debe empezar en invierno, si no lo ha hecho todavía, todavía está a tiempo.

Además, durante este mes se aconseja la aplicación de insecticidas y fungicidas que eviten el desarrollo y expansión de las plagas. Mezcla aceite mineral con fungicida para evitar el ataque de plagas a los árboles, así también evitarás la aparición de hongos.

Una de las mejores formas de tener éxito en la jardinería, es aprendiendo los conceptos básicos sobre los tipos de suelo. Si lo sembrado no ha prosperado como esperabas, es posible que estés eligiendo las variedades de plantas inadecuadas para tu suelo. Saber qué crece mejor en los diferentes tipos de suelo, puede ayudarte en la elección de plantas.

Una de las primeras tareas que debemos realizar en primavera es limpiar el jardín. Eliminar restos de hojas, pétalos, semillas o flores marchitas para oxigenar la tierra. Barrer las hojas, eliminar las semillas y los desperdicios en las primeras capas de tierra.

El buen tiempo empieza a asomarse y eso quiere decir que ya podemos empezar a plantar los cultivos de recolectaremos en verano. En abril toca revisión de plantas, arbustos y árboles, tanto interior como exterior. Empecemos por las plantas que nos han acompañado en casa durante el invierno. Lo habitual es que, por estas fechas, el calor de los diferentes tipos de calefacción las haya resecado e, incluso, dañado en algunos casos, habría que hacer una pequeña poda en las puntas de las hojas para ayudarlas a revitalizar. Tampoco está de más que aprovechemos este mes para cambiar el sustrato o, incluso, trasplantarlas antes de que empiece la floración.

Aunque el refranero popular dice que….”El invierno no ha pasado, mientras abril no es terminado”, este mes es cuando empiezan a florecer rosales, camelias, dalias, lirios, mimosas, gladiolos… y comienzan las buenas temperaturas!